martes, 5 de abril de 2011

Piratas de Verdad, Verdad!!!

Apreciado lector:

Antes que nada sean mis primeras palabras para agradecer tu visita. Además te invito para que participes, opines y aportes, ya que sin tu apoyo, este espacio no tendría ningún valor.

El mismo, está dedicado a  los Piratas, Corsarios, Bucaneros y Filibusteros que surcaron las aguas del Caribe y Pacífico panameño, desde mediados del siglo XVI al siglo XIX.

Aunque si bien es cierto que me encantan películas tales como: Piratas del Caribe, El Capitán Blood, El Corsario Negro, La Isla del Tesoro, La Isla de las Cabezas Cortadas, El Capitán Barba Negra, entre otras...  y que despiertan el niño que hay en mí (ya que me hacen soñar con grandes aventuras, tesoros ocultos, viajes inolvidables, lindas mujeres, además de yoho..yoho una botella de ron!!!..de seguro que a más de cuatro les pasa lo mismo);  no son más que el producto de una desbordante  imaginación.  

Aunque en algunas películas, se mencionan uno que otro nombre real, y otras son adaptaciones de la  vida de ciertos capitanes famosos; todas estas producciones tienden a convertir la vida pirata en una fantasía, llena situaciones hilarantes, donde hacen de las suyas algunos bichos de ultratumba y monstruos marinos "infaltables para darle sazón al asunto".  Tampoco puede obviarse a la damisela en peligro y/o prisionera que queda enamorada hasta el tuétano del galante capitán, y se fuga con él....eso sí, quedando este astuto marino en un ser obscenamente rico y felices comiendo perdices, por siempre jamás.

Sin embargo, olvidan mencionar que la vida de los "Lobos de Mar", fue todo menos fácil, romántica o cómoda.

La mayor de las veces, arriesgaban sus vidas para no obtener nada más que heridas, algunas de ellas muy graves, incluso hasta fatales...enfermedades, hambre y frío. Luchando por sobrevivir en naves de madera, llenas de ratas,conviviendo con animales vivos, ya que no existía refrigeración o luz eléctrica para almacenar sus alimentos,  debiendo en ocasiones tener que comerlos descompuestos.

Donde el depósito de animales se encontraban por lo general, justo encima de las literas o hamacas de la marinería, teniendo que soportar toda clase de olores, y la mesa de operaciones, era la misma donde se cortaba la carne o ser preparaban los alimentos.

Para empeorar la situación, durante las noches o días de tormenta, debían estar sumergidos en total oscuridad, puesto que la más mínima llama podía iniciar el más violento de los incendios, y teniendo que caminar doblados, ya que la altura entre puentes a veces no superaba 1.50 metros de altura

Al llegar a tierra, se veían  obligados a abandonar sus barcos,  y someterse a las más extenuantes caminatas,cruzar a pie extensas tierras, tales como la espesa selva del Darién, donde feroces fieras e indígenas belicosos estaban al acecho. Pero tampoco pudiendo usar sus armas de fuego para cazar o defenderse, ya que los españoles estaban muy cerca.

En Panamá, existe un desconocimiento generalizado sobre piratas, vida  y actividades en nuestras costas, y cuando se le pregunta a la mayoría de la población, sólo atinan a mencionar a Francis Drake y Henry Morgan.  No se conoce de nombres  tales como:  Peter Harris, Lionel Wafer, William Dampier, Jean David Nau (Alias L'Olonnais), François Grogniet (Alias Cachemerée), L'Escuyer, ente muchos otros, y es por ello que nace este blog.

Debo advertir a todo lector, que mi obligación como investigador, es narrar los hechos históricos de la manera más exacta posibles; y muchos de ellos eran hombres sin ningún tipo de escrúpulo o bondad.  Llegando a ser sanguinarios y capaces de cometer las mayores barbaries y violencias.  De ninguna manera, acepto, apoyo o enaltezco tales actos; sin embargo, la historia no es la encargada de juzgar sea para bien o para mal los hechos cometidos por los individuos que son objeto de estudio.

Hecha esta introducción, no me queda más que agradecer su apoyo, y esperando que este Blog, sea e su completo agrado.

Saludos cordiales;

El Barbas

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada